Desde sus orígenes a la década de los años 40. Breve síntesis del libro conmemorativo del centenario

El 20 de junio de 2022 se cumplen cien años de la inauguración oficial del aeródromo militar de los Llanos de Armilla, actual Base Aérea de Armilla. A lo largo de este centenario han sucedido infinidad de acontecimientos y vivencias que han conformado su historia.

De los orígenes a 1921, Granada es heredera de una larga tradición aeronáutica que se remonta a finales del siglo XIX con las primeras elevaciones de globos en Puerta Real y en el cauce del Genil en su confluencia con el Darro y una de las primeras ciudades españolas que vio como intrépidos aviadores con primitivos aeroplanos surcaban sus cielos.

El Ayuntamiento de Granada junto al Real Aeroclub de España organizaron entre los días 17 y 22 de junio de 1914 la fiesta de la aviación, la cual incluía la celebración del primer Certamen Nacional de Aviación y la Copa Granada de globos. La prueba de velocidad del Certamen de aviación consistía en dar dos vueltas, partiendo del «aero-hipódromo» de Armilla con rumbo hacia la Torre de la Vela y sobre la vertical de esta debían realizar un viraje de 360º y aterrizar en Armilla en el menor tiempo posible. La Copa Granada para globos sirvió de epílogo a las fiestas de la aviación de 1914.

El estallido de la Primera Gran Guerra y la crisis económica asociada supuso la retirada de los aeroplanos de los circuitos lúdico-deportivos en la mayoría de las ciudades españolas. Granada no fue una excepción, pero se pudo mantener en 1915 la segunda edición de la Copa Granada de globos, cuyo ganador fué el capitán Luis Dávila, uno de los pioneros de la aeronáutica granadina y forjador del futuro aeródromo militar de Armilla.

Las operaciones militares en el norte de África impulsaron el desarrollo de la aeronáutica militar española siendo los Llanos de Armilla el punto de apoyo en las escalas de todos los vuelos a Melilla. Esta ventaja geográfica junto a la convergencia de esfuerzos de las autoridades granadinas para la adquisición de terrenos y la generosa donación de particulares y del patrimonio comunal de Churriana de la Vega y sin duda la incansable voluntad del entonces Capitán de Ingenieros, Don Luis Dávila fueron la piedra angular que permitió la creación del aeródromo militar de los Llanos de Armilla.

La tragedia de Annual —22 de julio de 1921— no hizo sino acelerar el proceso para la instalación del aeródromo. El 2 de agosto de 1921 el Jefe de la Aeronáutica Militar, general Echagüe, dirigió una misiva al alcalde de Granada, Germán Gil de Gibaja, solicitando terrenos y una contribución económica para instalar un aeródromo en los Llanos de Armilla. Con la aceptación de la propuesta y una aportación económica por parte del Consistorio se prometía la inmediata construcción de hangares, talleres para reparación de aeroplanos y alojamientos para oficiales y tropa, así como la posibilidad de instalar una escuela de pilotos. Los trabajos en el Aeródromo no pararon. El director de la Aeronáutica Militar, general Echagüe, estuvo personalmente en el aeródromo en los primeros días del mes de octubre dando el visto bueno a la instalación del parque de campaña y al comienzo de las obras, dejando la dirección de las mismas al comandante Luis Dávila, nombrado al efecto por Real Orden de 29 de octubre de 1921.

1922 Inauguración del aeródromo de Armilla

En muy poco tiempo se había diseñado y programado la obra del aeródromo. El 3 de enero de 1922 comienza la construcción de lo que hoy conocemos como núcleo histórico del aeródromo y en poco menos de tres meses se habían edificado dos hangares dobles montados por la Compañía Basconia, un espacioso local para enfermería, el comedor y dormitorios de oficiales y tropa, una sala de fotografía, el garaje para automóviles y camiones, un almacén de bombas, un estanque y unos elegantes jardines y, todo el campo de aviación había sido cercado con alambrada.

El 20 de junio de 1922 se inauguró oficialmente el aeródromo de los Llanos de Armilla. La inauguración se hizo coincidir con las fiestas del Corpus, a la misma asistieron numerosas personalidades civiles, militares y religiosas, pero sin duda la presencia del general Echagüe, el alcalde de Granada Gil de Gibaja y el comandante Luis Dávila cerraban, tras infinidad de gestiones, el círculo del «primer aeródromo», que ofrecía una visión simétrica extraordinaria, sin alturas excesivas y rodeado por bonitos jardines.

De 1922 a la Guerra Civil española

En los años siguientes el aeródromo fue desarrollándose y creciendo, experimentando varios ensanches. Poco después de la inauguración se terminó el taller de montaje y nuevos edificios anejos, trasladando a uno de ellos el servicio de meteorología desde la Universidad de Granada. El 18 de abril de 1925 un trágico suceso dio un giro brusco al devenir del aeródromo de Armilla. El Jefe del aeródromo, comandante Dávila y su mecánico el soldado Juan Jiménez Ruiz se dispusieron a volar en un Bristol, el aeroplano despegó con normalidad, pero al poco realizó un viraje que le hizo entrar en barrena derribando la línea telegráfica estrellándose contra el suelo, lo que provocó la muerte de los dos tripulantes.

Aunque España llegó de manera tardía a los grandes vuelos con respecto a otros países europeos, debido principalmente a que volcó todas sus energías y recursos en la Guerra de Marruecos. Fue a partir de 1926 cuando nuestro país verá materializadas auténticas hazañas aeronáuticas, fruto de un esfuerzo sostenido durante años de servicio, en muchos casos anónimo. Hablamos de los grandes vuelos de la aviación militar española: la proeza del Plus Ultra de Huelva a Argentina, la Escuadrilla Elcano de Madrid a Filipinas, la Patrulla Atlántida de Melilla a Guinea Ecuatorial y más tardío, pero no menos importante el viaje del Jesús del Gran Poder desde Sevilla a Brasil. Todas estas grandes gestas tuvieron relación de una forma u otra con Granada y el aeródromo de Armilla.

Tras la Gran Guerra, las grandes potencias europeas se interesaron por el control de las rutas aéreas comerciales, por pequeñas que fuesen. En España surgen varios proyectos, entre ellos el de la Unión Aérea Española — UAE— con vuelos comerciales a Madrid, Sevilla y Lisboa entre otros.

El embrión de la línea Granada-Sevilla se remonta a 1922, precisamente el día de la inauguración oficial del aeródromo de Armilla. Sin embargo, no fue hasta 1929 cuando la Unión Aérea Española solicitó y obtuvo, de la Dirección General de Navegación y Transportes Aéreos, una autorización para establecer transitoriamente un servicio aéreo diario entre Granada y Sevilla, al principio con un Junkers F-13 y más adelante se incorporó un Junkers G-24. Realizó una actividad intensa, coincidiendo con la Exposición Iberoamericana de Sevilla y las fiestas de primavera, desde marzo de 1929 a enero de 1930 momento en que cesó casi por completo su actividad.

Tras finalizar la Guerra de Marruecos —10 julio 1927—, causa principal del establecimiento del aeródromo de Armilla, la operatividad y actividad militar del mismo quedaron reducidas al mínimo con la sola presencia de un pequeño retén de guardia y mantenimiento y el aeródromo quedó relegado, desde 1931 hasta 1935, a mero escenario para celebrar espectáculos de vuelos sin motor, exhibiciones de paracaidismo, «bautismos de aire» organizados por el Aeroclub de Granada, aeromodelismo y lugar de repostaje para aviones militares. El 26 de febrero de 1934 aterrizó en Armilla el famoso autogiro C-30 pilotado por Juan de la Cierva, que procedente de Sevilla se dirigía a Cartagena para realizar, en la Base de San Javier, unas demostraciones prácticas de su aparato en presencia de algunos ministros.

La actividad aeronáutica militar se reanudó en 1935. Así, a finales de agosto se desplegaron a Armilla una escuadrilla formada por nueve aviones de caza Nieuport procedente de Barcelona, y a primeros de octubre llegó otra escuadrilla de Nieuport 52 procedentes de Sevilla. Con las dos escuadrillas se formó el Grupo de Caza nº 12 que quedó afecto al aeródromo de Armilla junto con un grupo de más de cien soldados para el apoyo y mantenimiento del Grupo y del aeródromo.

La inestabilidad política y social en los primeros meses de 1936 provocó, entre otros, la dispersión de las fuerzas aéreas. Un mes antes de la sublevación el gobierno disolvió el Grupo 12 enviando una parte de sus aviones a Getafe, otra a Tablada para su revisión y una patrulla fue destinada a los Alcázares.

 

Sobrevuelo de un avión Bleriot en 1912. Fotografía de la revista ilustrada Mundo Gráfico.

 

Lucien de Demazel y su biplano en mayo de 1913. Fotografía de cuadernos de Historia Aeronáutica nº38.

 

El aerostato Sirio sobre el rio Genil en 1914, pilotado por el capitán Bayo. Fondo fotográfico de M. Martínez de Victoria.

 

Los capitanes Luis Dávila y Aguirre y M. Martínez de Victoria en la barquilla del Saturno, durante la celebración de la copa de granada de globos. Fondo fotográfico Martínez de Victoria.

 

Inauguración del aeródromo de Armilla, 20 de junio de 1922, por el general Echagüe.

(Imágenes recopiladas del libro: La Base Aérea de Armilla, 100 años de historia. Autor: José Miguel Peregrina reyes)