Enrique Jesús Biosca Vázquez ha aprovechado el centenario de la creación de la base militar de Tablada para hacer balance

El general de División y director de Enseñanza del Mando del Personal del Ejercito del Aire, Enrique Jesús Biosca, ha querido hacer un balance “para recordar de dónde venimos”. Una oportunidad que le ha brindado el centenario de la creación de las bases militares en España, y en especial la de Sevilla. El Ejercito del Aire se crea en 1939, y Tablada ha sido testigo y parte de una tradición aeronáutica que se genera a principios del siglo pasado. Por tanto, tras reflexionar sobre la centenaria trayectoria del acuartelamiento militar, Biosca Vázquez ha concluido que “el Ejercito del Aire es moderno y progresa muy rápido”, algo que ha destacado en una entrevista mantenida con el comunicador Paco Robles.

El director de Enseñanza llegó a Tablada hace tan solo cuatro años, y confiesa que se enamoró de la base inmediatamente. Y lo hizo aún más al decubrir que Tablada juega un papel muy importante en los orígenes de la aeronáutica, la aviación comercial y la industria aeroespacial en Andalucía, algo que para Enrique Jesús Biosca supuso todo un descubrimiento, principalmente debido a la idea de “saber que estoy pisando un terreno centenario, donde han estado héroes de la aviación y muchas personas que han dedicado sus ilusiones a trabajar por nuestro país”.

La pandemia fue un golpe muy duro para Tablada. El acuartelamiento aéreo tenía un amplio programa de actividades en el que se llevaban meses trabajando. Era ambicioso, se pretendían tocar todos los temas y ámbitos posibles, y “fue una frustración muy grande”, confiesa el general. A pesar de ello, Tablada ha conseguido adaptar todo aquello que tenía previsto de manera eficiente, siguiendo las recomendaciones y pautas dictadas por las autoridades sanitarias. De esta manera, ha llevado a cabo un programa de actividades eficientes que ha repercutido en la sociedad. “Ese era el objetivo”, destaca. Y por encima de todos, el principal: “Se ha conseguido abrir Tablada a Sevilla. No lo digo yo, me lo dicen desde el Ayuntamiento, desde las instituciones, los ciudadanos, amigos, conocidos… Tablada ahora mismo está mas presente en la vida de Sevilla que nunca”, confirma.

Por su parte, lo único que quedó por hacer fue un gran encuentro de aquellos que hicieron la mili en Tablada y de quienes se han sentido vinculados al servicio militar en algún momento de su juventud. Esta iniciativa no se pudo llevar a cabo debido a la gran cantidad de personas que la demandaba, lo que imposibilitó su desarrollo por el impedimento de las autoridades sanitarias. Para Tablada y el Ejercito del Aire, todas estas personas son el eslabón principal. Por ello, a pesar de la dificultad que supone la organización de una gran reunión con tantas personas, es posible que algún día se ejecute la idea dividiendo a los interesados según su grupo de edad.

El general Biosca lamenta que “el Covid-19 no solo ha afectado a la base y a su actividad, sino también a sus miembros. Hay compañeros nuestros que se han quedado por el camino. Recientemente hemos perdido a dos: un subteniente en Valladolid y un suboficial en Canarias”. Esto puede asemejarse a la guerra, a cuando un soldado es derrotado. Pero para el general Biosca no es así: “La guerra no es incertidumbre, es certidumbre. Con el Covid no sabíamos a qué nos estábamos enfrentando”.

A pesar de todos los impedimentos que se han interpuesto en el camino, Enrique Jesús Biosca Vázquez concluye que se siente orgulloso de la labor llevada a cabo para conmemorar los cien años de vida de Tablada: “Tengo la íntima satisfacción de que se ha hecho todo lo posible, incluso alguna cosa más de lo inicialmente programado. Y el balance final es muy positivo, a pesar de las circunstancias”.

Tras los fastos centenarios, toca seguir trabajando en proyectos e ilusiones. Una de las más bonitas que tienen en el Acuartelamiento entre manos es la recuperación de la Casa del Infante, que se va a utilizar con fines expositivos y como museo. Un sueño por el que todos lucharán para que algún día también se convierta en realidad.