El Coronel Benito Arroyo hace balance de su gestión al frente de una unidad de referencia, con 162 efectivos

Acaba de cerrar una bonita etapa profesional que le ha llevado a estar al frente del Grupo Móvil de Control Aéreo, GRUMOCA, hasta el miércoles de la semana pasada. El coronel Benito Arroyo González ha dirigido durante dos años una unidad compuesta por 162 personas repartidas en diferentes destacamentos aéreos del Ejército del Aire, no sólo en la base de Tablada, también en otros territorios como Senegal o Lituania.

Desde su fundación, el 10 de junio de 1966, han sido muchas las operaciones aéreas que la unidad móvil de reacción rápida ha tenido que apoyar, desplegando y operando sus medios de mando, control y comunicaciones.

Aunque los inicios fueron complicados, la unidad inicial fue capaz de solventar todas y cada una de las dificultades que iba interponiéndose en su camino. Finalmente, en 1966 pasó a ser una unidad independiente y se trasladó desde Getafe a Tablada.

Lo que antes se conocía como Escuadrilla de Control Aeronáutico pasó a conocerse como Grupo Móvil de Control Aéreo en 1995. Aunque no es sólo el nombre lo que los diferencia, también lo hacen sus respectivas capacidades, siendo las del GRUMOCA superiores. Bajo el lema “siempre dispuestos”, el personal que conforma la unidad móvil, en una media de cuatro a seis horas, podría desplazarse a cualquier lugar teniendo los medios de apoyo correspondientes.

Único radar desplegable

Tal y como el coronel Benito Arroyo destaca, la actual joya de la corona es el Radar. Este, a pesar de tener 44 años, sigue cumpliendo con su función a la perfección: complementar el sistema de vigilancia aérea con el sistema de mando y control del ejército del aire. El Ejército del Aire tiene un total de 13 radares en activo en la península y los territorios de Canarias y Mallorca. Sin embargo, el único radar desplegable es el ubicado en la Base Militar de Tablada.

No obstante, a pesar de su utilidad, aún están a la espera de recibir un nuevo Radar con una serie de capacidades y características que superan las del actual. Por ello, el futuro inmediato ofrece muy buenas perspectivas al GRUMOCA. El “mañana” –tal y como destaca el coronel Arroyo- está repleto de grandes retos. Uno de los más ilusionantes será la recepción del nuevo radar, que supondrá un gran salto tecnológico para la unidad y un desafío tecnológico que les permitirá operaciones más eficaces.