A finales de la década de los veinte, el Gobierno de Primo de Rivera quería incentivar el desarrollo aeronáutico en España, mediante la creación de rutas aéreas regulares que enlazasen las ciudades más importantes del territorio, en la línea que otros países de nuestro entorno estaban haciendo.

De esta manera, se establece un Plan Nacional de Líneas Aéreas (PNLA) por Real Decreto el 9 de enero de 1928, donde se detallan las rutas a explotar por las compañías interesadas que concurriesen al mismo. En el Real Decreto se establece la exigencia de que los directivos y personal fueran de nacionalidad española y se diseña una red de tráfico aéreo muy similar a la ya existente en comunicaciones terrestre, es decir, un sistema preferentemente radial con la capital de España en el centro y con líneas como Madrid-Barcelona, Madrid-Valencia, Madrid-Sevilla-Cádiz o Madrid-Burgos, y también explotando los corredores Atlántico y Mediterráneo estableciendo rutas entre Vigo-La Coruña-Gijón-Santander-Bilbao-San Sebastián y Barcelona-Valencia-Alicante-Málaga-Sevilla, además de la ya existente Sevilla-Larache operada por la Compañía Española de Tráfico Aéreo (CETA), la única en explotación regular en aquel momento.

Sevilla sigue posicionándose como un enclave aeronáutico de primer orden, siendo uno de los nodos importantes en este sistema propuesto por el Gobierno de la época. Además, este plan incluye rutas internacionales que unan ciudades españolas con países de nuestro entorno, en el que los destinos finales estarían todavía por decidir, a la espera de las negociaciones con los estados vecinos y los correspondientes acuerdos. Pero en ese plan, ya se establecen, por ejemplo, los enlaces Sevilla-Portugal, Burgos-Francia, Barcelona-Italia, Madrid-Portugal o Galicia-Portugal.

En realidad, antes de la publicación del Real Decreto, y desde el 29 de abril de 1927, la Unión Aérea Española (UAE) ya efectuaba enlaces entre Sevilla-Lisboa y Madrid-Lisboa. Estas rutas operaban en días alternos para los que se utilizaron aparatos Junkers F.13, para posteriormente incorporar Junkers G.24. Este servicio se mantuvo, con algunas variaciones de horario y días, hasta dos años después, en 1929.

Esa misma compañía inauguró en la primavera de ese mismo año, la ruta entre Sevilla y Granada, que se mantuvo hasta enero de 1930. Esta ruta tenía un importante trasfondo turístico favorecido por la Exposición Iberoamericana de Sevilla, que la compañía supo explotar con una alta ocupación de viajeros y mercancía entre las dos ciudades andaluzas.

El establecimiento de una única compañía aérea nacional

La idea del Gobierno de formar un monopolio con una única compañía que agrupara a todas las existentes por entonces, se materializó con la creación de la Concesionaria de Líneas Aéreas Subvencionadas, S.A. (CLASSA). En este conglomerado estaría incluidas todas las aerolíneas españolas que operaban entonces: Iberia LAE, Unión Aérea Española (UAE), Compañía Española de Aviación, Compañía Española de Tráfico Aéreo (CETA) y la compañía de dirigibles Transaérea Colón. Todas ellas fueron forzadas a aportar sus rutas y aviones a la recién creada compañía, pero retenían parte del accionariado de CLASSA.

La línea Madrid-Sevilla de la nueva compañía estatal, en este caso operada por UAE, fue la primera en ponerse en marcha un 27 de mayo de 1929. Partió de Getafe poco después de las cinco de la tarde para llegar casi tres horas después a Tablada. A la mañana siguiente, el Junkers haría el vuelo de vuelta para llegar a Getafe poco antes de las doce del mediodía.

El tráfico aéreo con punto de partida y de destino Tablada va efectuando un incremento en esos años posteriores. A principios de 1931, CLASSA establece la conexión aeropostal con las Islas Canarias a través de la línea Sevilla- Larache-Casablanca-Agadir-Cabo Juby-Las Palmas.

Tras la proclamación de la Segunda República todos los servicios públicos aéreos se nacionalizaron, suspendiéndose el contrato entre CLASSA y el Estado, incautando los bienes de la compañía y traspasándolos a una compañía pública de nueva creación. Por ello, el 23 de septiembre de 1931, se declaró nulo el mencionado contrato, que incluía a todo el conglomerado de líneas aeropostales explotadas por CLASSA y que pasarían a manos de la nueva compañía Líneas Aéreas Postales Españolas (LAPE), que vio reconocidos sus derechos de explotación por la Ley de 8 de abril de 1932. Los accionistas fueron indemnizados y se nombra una comisión gestora que se encarga de mantener las líneas en operación.

Entre otras rutas, los enlaces nacionales Madrid-Barcelona, Madrid-Sevilla y Sevilla-Canarias, así como otros internacionales, se mantendrían hasta finales de 1936, cuando el gobierno de la República, ya en plena Guerra Civil, ordena la suspensión de los servicios aéreos comerciales.