Hace treinta años, el 31 de marzo de 1990, se efectuó la ceremonia del último vuelo en Tablada a cargo de las Dornier 27 de la 407 Escuadrilla

En 1986, la Base Aérea de Tablada pasa a denominarse Aeródromo Militar de Tablada. Ese cambio en la denominación de la instalación militar, fue un preludio de lo que sucedería pocos años después con el cierre final de toda actividad aeronáutica en sus terrenos.

Sevilla se abría a nuevos y prometedores escenarios: una nueva Exposición Universal tendría como sede nuestra ciudad. Este hecho implicaba mejoras en muchos aspectos para la capital andaluza, con nuevas infraestructuras y proyectos que la convertirían en el epicentro del desarrollo económico y cultural del momento. El año de celebración de la “Expo 92” coincidiría además con la celebración del V Centenario del Descubrimiento de América, cuyos actos en Andalucía se centraron en la provincia de Huelva y en Sevilla. Precisamente, y para unir estas dos fechas separadas por quinientos años, la Expo acuñó como lema suyo “La Era de los Descubrimientos” y su clausura se produjo simbólicamente el 12 de octubre de 1992.

Entre los nuevos proyectos de mejora estructural de la ciudad ciudad, el Plan General de Ordenación Urbana de 1985, contemplaba que la ronda de circunvalación debería transcurrir por los terrenos del Aeródromo de Tablada. Aunque se plantearon otras alternativas para prolongar la operatividad aérea, como la construcción de un túnel o de un paso elevado, la idea inicial se mantuvo y la pista de vuelo quedaría físicamente separada de los hangares y del resto de edificios del Acuartelamiento por la posteriormente conocida como SE-30.

Este hecho tan significativo supuso, por un lado, una mejora sustancial para la ciudad en términos de movilidad y conectividad, pero por otro lado, supondría el final de Tablada como unidad de vuelo dentro de la estructura del Ejército del Aire.

De esa manera, el 31 de marzo de 1990 se efectuó la ceremonia del último vuelo en Tablada. Las Dornier Do-27 de la 407 Escuadrilla se disponían a despegar en su vuelo final desde el Aeródromo de Tablada, pasando por delante de su vetusta torre de control, de los, hasta entonces, sus hangares y del personal que las habían visto volar durante tantos años. El destino final de estos aviones ligeros de observación y enlace fue la Base Aérea de Morón, donde se mantendrían operando unos años más.

Una de esas Dornier sigue hoy presente en Tablada, formando parte del monumento conmemorativo de los grandes vuelos de nuestra Aviación que tuvieron como lugar de partida este Aeródromo. Estas gestas aéreas dan fe de la importancia que Sevilla ha tenido y tiene dentro del sector aeronáutico nacional e internacional.
Ya sin actividad aérea y a treinta años vista de este último vuelo, Tablada sigue siendo un referente actual del Ejército del Aire, con grandes Unidades desempeñando su trabajo dentro de este histórico Acuartelamiento.