La elección de Sevilla como punto de partida para el largo viaje era en gran parte obligada, ya que la baja altitud sobre el mar de la capital andaluza, permitía una carrera de despegue más corta a un avión sobrecargado con tan enorme cantidad de combustible. Era la Base Aérea de Tablada el sitio idóneo además por encontrarse en ella una larga pista que había sido utilizada con anterioridad para los vuelos – primero hacia el Este y luego hacia el Oeste – del Breguet XIX GR Bidón de Jiménez e Iglesias, el notable y de sevillanísimo nombre “Jesús del Gran Poder”. La Base Aérea sevillana, había sido también utilizada para que el otro Breguet “Bidón”, el nº 71, pilotado por Rodríguez y Haya, batiera tres récords mundiales de velocidad en circuito cerrado.

El Breguet XIX ‹‹Jesús del Gran Poder›› sobrevuela la base de Tablada (Sevilla) al regresar de su vuelo a América. Fototeca Municipal de Sevilla.

Para el vuelo del Breguet “Cuatro Vientos” a Cuba y México, la pista de Tablada tuvo que ser alargada otros 500 metros para facilitar el despegue del avión, quedando finalmente las dimensiones de la misma en 1530 metros de longitud y 600 metros de anchura. Las obras realizadas importaron la cantidad de 5.000 pesetas y la calidad de la misma queda resaltada por el hecho de que todavía se conserva, aunque el campo de vuelos ya no es utilizado regularmente ni pertenece siquiera al estamento militar.

Es interesante hacer notar que tanto el “Jesús de Gran Poder” como el “71” y luego el “Cuatro Vientos”, utilizaron para acortar la carrera de despegue un carrillo auxiliar de doble rueda denominado BO y que fue asimismo empleado por los Breguet especiales franceses.

El citado aparejo tenía como misión elevar la cola del avión, haciéndole adoptar una posición más cercana a la de vuelo, lo que aumentaba la sustentación a baja velocidad; al mismo tiempo, el carrito BO evitaba que el patín de cola tocase la pista y sus ruedas facilitaban el deslizamiento del aparato, disminuyendo la resistencia que el paté ofrecía por rozamiento con el terreno. Una vez que el avión rotaba y se elevaba en el aire, el carrillo BO quedaba libre y era largado, terminada su corta pero necesaria misión.

Mientas llegaba el momento decisivo y una vez entregado el avión – con un coste de 80.000 pesetas – y realizadas las pruebas de aceptación, se realizaron las tablas de velocidad y consumo de combustible. Barberán y Collar llevaron a cabo también diversos vuelos nocturnos y previamente, con un Breguet XIX de serie, un vuelo a Cabo Jubi y Las Palmas. Una vez sustituido el motor por el otro ejemplar fabricado, todo estaba listo para el gran salto.

El carrillo auxiliar BO levantaba la cola del avión, proporcionándole una línea de vuelo falsa que acortaba la carrera de despegue. Jiménez muestra el artilugio a D. Alfonso XIII durante una visita del monarca a la Base Aérea de Tablada. Fototeca Municipal de Sevilla.

  • Autoría, diseño e ilustración: Juan Antonio Guerrero Misa
  • Fotografías: Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire y del Espacio
  • Adaptación: www.tabladacentenariaaviacion.es