El 24 de marzo de 1929 partía de Tablada el Breguet XIX, a los mandos de los Capitanes Jiménez e Iglesias, para completar una de las gestas históricas más importantes de la Aviación de la época

Habían pasado dos años del triunfal vuelo a Argentina del “Plus Ultra”, cuando el Capitán Ignacio Jiménez propuso por carta al Capitán Ingeniero Francisco Iglesias, todavía sin conocerlo personalmente, la preparación de un raid aéreo del orden de seis a siete mil kilómetros de distancia, para seguir manteniendo a España en primer plano de la aviación mundial.

El avión pensado para efectuar ese trayecto sería el Breguet XIX, un avión muy fiable y ya probado en diversas hazañas aéreas, con resultados siempre positivos. Inicialmente se pensó en un recorrido transoceánico, pero la Aviación Militar no quiso asumir ese riesgo y ordenó la preparación de un vuelo a la India, aunque Jiménez e Iglesias, continuaron preparando en secreto la ruta hacia Cuba, a pesar de la escasa información aeronáutica de que disponían de ese trayecto.

Las pruebas del vuelo, variando las diferentes cargas de combustible y velocidades para establecer el óptimo cuadro de marchas, fueron efectuadas en Tablada. Se pretendía así, que el Breguet XIX alcanzara distancias de algo más de 7.500 kilómetros.

El 28 de marzo de 1928, el Breguet XIX, ya denominado “Jesús del Gran Poder”, despegó de Tablada en su último vuelo de prueba que duró veintiocho horas, batiendo la marca nacional de duración que poseían los mismos aviadores en el avión Lóriga, para el vuelo entre Sevilla-Cabo Juby-Sevilla.

Dos días después, el 30 de marzo, S.M. la Reina Victoria Eugenia bautizó oficialmente el Breguet XIX Gran Raid número 72 “Jesús del Gran Poder”, en una ceremonia celebrada por el cardenal Ilundain y en presencia de S.M. el Rey Alfonso XIII.

Sería un 11 de mayo la fecha elegida para efectuar el despegue y dirigir el viaje hacia la India, pero el avión, en su carrera de despegue y provocado por la niebla, se desvió ligeramente hacia la derecha, chocando su plano inferior con una camioneta situada al borde de la pista. Los pilotos salieron ilesos y los daños eran reparables, pero este incidente provocó la suspensión del vuelo para ese día.

Después de solventados los daños estructurales en el avión, el 29 de mayo a las once y media de la mañana, Jiménez e Iglesias emprendían nuevamente el vuelo, esta vez sin incidentes en el despegue, pero sufriendo los estragos de una tormenta de arena que, tras veintiocho horas de vuelo, les obligó a aterrizar en Nassiriyha, cerca del río Eúfrates. De esta manera completaron 5.100 kilómetros que no les permitió batir el record de distancia en vuelo.

Rumbo a Occidente

El Gobierno del general Primo de Rivera, presionado por la opinión pública y por el reciente éxito de los italianos Ferrarin y Del Prete, que habían llegado a Natal después de recorrer 7.188 kilómetros, autorizó a la Aeronáutica Militar a preparar un vuelo hacia Brasil que, de alguna manera, satisfacía el deseo de Jiménez e Iglesias de volar sobre el Atlántico.

Este nuevo vuelo se planeó como un raid aéreo de larga distancia y en diferentes etapas que, después de llegar a Brasil, recorrería toda Iberoamérica en un vuelo de varios miles de kilómetros.

Con estas nuevas condiciones, en la tarde del Domingo de Ramos del 1929, un veinticuatro de marzo, el Jesús del Gran Poder despegaba de Tablada. “Que el Gran Poder de Jesús ayude al Jesús del Gran Poder” fue el texto que la hermandad sevillana homónima, hizo llegar a los aviadores en un telegrama.

Después de cuarenta y cuatro horas de vuelo y 6.550 kilómetros recorridos, el Breguet XIX aterrizaba en Bahía el 26 de marzo, por agotamiento de la gasolina. Después de vientos contrarios en algunos tramos del trayecto, así como de varias tormentas, en palabras de los aviadores españoles, pero haciendo valer su pericia a los mandos y la navegación efectuada siguiendo métodos astronómicos, el “Jesús del Gran Poder” arribó a la costa brasileña por Puerto Natal para seguir a continuación en rumbo directo a Bahía.

Dos días después de su llegada a tierras americanas, el avión estaba listo para emprender un raid de 15.000 kilómetros que le llevaría por varios países de América del Sur, para finalmente llegar al deseado destino y primer anhelo de los aviadores españoles desde que empezaron a preparar esta aventura: La Habana, Cuba.

El crucero español “Almirante Cervera”, transportó de vuelta a España a los capitanes Jiménez e Iglesias, junto con su avión desmontado. Ya en territorio nacional, el Breguet XIX fue montado de nuevo en Cádiz para regresar en triunfal vuelo a Tablada un 8 de junio de 1929, luciendo orgulloso el número 72 en su empenaje de cola.

La decoración del Jesús del Gran Poder

Este Breguet XIX plateado era único en su decoración, ya que tenía pintadas en el fuselaje numerosas estampas con motivos sevillanos, haciendo las funciones de “publicidad turística” de la tierra que lo vio partir hacia América. El coriano Andrés Martínez y el sevillano Juan Fafitta fueron los encargados de plasmar sus pinturas en este mítico avión.

Además de los motivos iniciales, en cada etapa del periplo americano, numerosos artistas locales contribuyeron dejando su sello en el avión a modo de recuerdo y decoración. También en la cola de la aeronave, y alrededor del emblema de Construcciones Aeronáuticas, se fueron incorporando otros emblemas de carácter aeronáutico de los países en los que el avión tocó tierra durante su periplo por Sudamérica.

Características técnicas

El Jesús del Gran Poder era un avión CASA-Breguet del tipo GR (Grand Raid), con una capacidad de combustible ampliada por lo que fue conocido en España como “Bidón”. El Breguet XIX fue escogido por la Aeronáutica Militar Española en 1922 para ser fabricado bajo licencia de Construcciones Aeronáuticas en Getafe.

Después del pedido inicial de treinta aviones, se llegaron a alcanzar la totalidad de doscientas seis unidades. La mayoría montaba motores Lorraine de 450 CV construidos por la compañía Elizalde, aunque la segunda serie, que constaría de unas quince unidades, llevaban un motor Hispano Suiza de 500 CV. Aunque serían dos únicos aviones Breguet XIX, los del tipo Grand Raid, los que dispondrían de las motorizaciones más potentes, con Hispano Suiza HS con doce cilindros en V y 600 CV.

El Jesús del Gran Poder tenía una envergadura de 15,90 metros, una longitud de 9,51 y una altura de 3,74, con una superficie alar total de 52,41 metros cuadrados.

En vacío, el avión pesaba 1.900 kilos y tenía un aforo total de combustible de 4.100 litros. Tenía una velocidad máxima de 225 km/h, un alcance de 7.900 kilómetros y poseía una autonomía total de vuelo de 35 horas.

Fuente: extracto del capítulo El “Jesús del Gran Poder” del libro “Tablada: La Aviación y Sevilla”, Juan A. Guerrero y José F. Clemente. 2008.

Fotografías, infografías y reproducciones de acuarelas: Ejército del Aire, Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, Museo del Aire, Juan A. Guerrero y José F. Clemente.