Autor: Comandante Juan Herrera Pérez

El comandante Juan Herrera explica las enseñanzas teóricas y prácticas recibidas

El 11 de noviembre de 1939, el Boletín Oficial del Estado publicó una convocatoria para ingreso en las Escuelas de Aprendices de Aviación del Ejército del Aire. En dicha convocatoria se admitían juntamente ex combatientes, huérfanos de guerra, por cualquier causa, e hijos de familias numerosas. La edad para solicitar era de 16 a 18 años cumplidos. Como reunía las condiciones pedidas, solicité para que me admitieran.

El 14 de febrero de 1940, publicó el Boletín Oficial del Estado, la relación de aspirantes admitidos, y en ella figuraba mi nombre cubriendo una de las plazas convocadas, sin necesidad de   más requisitos. El 25 de febrero de 1940, ingresé en el Ejército del Aire, formando parte de la Primera Promoción de la Escuela de Aprendices de Aviación. En relación con mi domicilio, me destinaron a la Maestranza Aérea de Sevilla. Era la Escuela más cercana. Todos los alumnos que destinaron a la Escuela de esta Maestranza procedían de las ocho provincias andaluzas.

La estancia en la Escuela era de internado y militar su sistema de funcionamiento. El objetivo del Mando era crear camaradería y lazos de unión entre los alumnos, que previsiblemente eran los que tenían que existir, cuando en el futuro, los aprendices fuesen obreros. La base de estos afectos es la convivencia durante los años de formación, que los hacen duraderos, a lo largo de toda la vida.

El Reglamento de la Escuela tenía como objetivo hacer a los alumnos disciplinados, por eso se regía con un régimen estrictamente militar, inculcando a los mismos, todas las virtudes castrenses. El programa de actividades de la Escuela trataba de evitar la ociosidad fuera de las horas de trabajo y de estudios porque el ocio es motivo de muchos vicios. La estancia en el internado era lo más grata posible, compatible con una vida de modestia y austeridad.

El plan de estudios programado para las Escuelas de Aprendices de Aviación españolas estaba tomado de las Escuelas alemanas de las mismas características. El plan lo formaban dos clases de enseñanzas; unas teóricas y otras prácticas, ambas íntimamente relacionadas.

La duración de estos estudios estaban estructurados para realizarlos en cuatro cursos anuales. Con objeto de acortar la duración de los mismos, se programó para hacerlos en cuatro semestres. La duración real de los estudios en la primera promoción fue superior a 27 meses, ya que los periodos de vacaciones se contaban aparte.

Las enseñanzas fueron las siguientes:

Enseñanza teórica.- Constaba de dos partes: Cultura general y Tecnología especial de cada oficio. La primera fue más extensa de lo normal, debido a la carencia formativa de algunos alumnos como consecuencia de la guerra civil española. Las asignaturas que comprendían la enseñanza teórica eran las siguientes: Matemáticas elementales, Gramática, Geografía Universal y de España, Historia Universal y de España, Religión, Dibujo lineal y croquizado, Conocimientos de materiales y Tecnología del oficio de cada uno. Se complementaba, con conferencias sobre temas políticos y sociales

Enseñanza práctica.– Como se ha explicado anteriormente, por no existir en España, unos programas de prácticas de taller, adecuados para industrias aeronáuticas, los ejercicios prácticos a realizar se adaptaron a los métodos de enseñanza.

Foto de la Primera Promoción de la Escuela de Aprendices en la Maestranza Aérea. A la derecha, se puede ver el tren de los obreros y al fondo el viaducto que, prolongado por un puente de hierro, une Sevilla con San Juan de Aznalfarache

Foto de la Primera Promoción de la Escuela de Aprendices en la Maestranza Aérea. A la derecha, se puede ver el tren de los obreros y al fondo el viaducto que, prolongado por un puente de hierro, une Sevilla con San Juan de Aznalfarache