Autor: Comandante Juan Herrera Pérez

Desde que en España se estableció la aviación militar y civil, había la necesidad de disponer de un personal con la preparación y dedicación suficiente para que sus trabajos fueran garantías de la actividad aérea.Los avances tecnológicos en aviación, han sido desde su origen y siguen siéndolo siempre, muy rápidos, por lo que la formación técnica de su personal es una actividad permanente que no tiene fin.

El jueves 19 de octubre de 1939, se crea el Ejército del Aire y entre uno de sus objetivos para Tablada, era poner en funcionamiento en la Maestranza Aérea de Sevilla, una Escuela de Aprendices, con carácter de internado.

En Sevilla capital no sorprendió esta iniciativa, ya que el Arma de Artillería tenía dos escuelas de aprendices, ambas de reconocido prestigio, una en la Fábrica de Artillería y otra en la Pirotecnia Militar, los alumnos eran externos, y los que ingresaban cada año eran aproximadamente entre treinta y cuarenta.

La duración de estos cursos en ambos establecimiento de artillería era de cuatro años y los aprendices desde su ingreso percibían el haber correspondiente y cuando finalizaban sus estudios, la mayoría se quedaban trabajando donde habían estudiado, y otros se colocaban en empresas donde su formación profesional era muy apreciada.

Hago la anterior observación, de las dos escuelas, para explicar que en Sevilla no era sorprendente en que en Tablada se creara una Escuela de Aprendices, aunque la de aviación tenía una notable diferencia, con las de artillería, primero: el número de alumnos 200 y segundo que procedían exclusivamente de las ochos provincias andaluzas.

El Boletín Oficial del Estado del 11 de noviembre de 1939, publicó una convocatoria para ingreso en las Escuelas de Aprendices de Aviación del Ejército del Aire y en dicha convocatoria, se admitían juntamente: ex combatientes, huérfanos de guerra, por cualquier causa, e hijos de familias numerosas, la edad para solicitar, era de 16 a 18 años, cumplidos.

El 14 de febrero de 1940, publicó el Boletín Oficial del Estado, la relación de aspirantes admitidos. La mayoría de los alumnos, y así lo especificaba en la convocatoria, eran huérfanos de guerra de las dos zonas y es notable que no hubo nunca, ni en la Escuela ni entre los alumnos la menor alusión a esta circunstancia.

Cuando se efectuó el ingreso, seguidamente a los alumnos se le entregó ropa de interior y de exterior completamente nueva y un número agregado su nombre que permaneció durante todo el periodo como alumno y posteriormente como soldado de aviación.

La duración de estos estudios, estaban estructurados para realizarlos en cuatro cursos anuales, pero la necesidad de tener obreros especializados, con objeto de acortar la duración de los mismos, se programó para hacerlos en cuatro semestres, por ello, la duración real de los estudios en la primera promoción tuvo una duración de 27 meses, ya que los periodos de vacaciones se contaban aparte.

Un edificio de la Maestranza se preparó para la escuela, extraordinariamente equipado, en el mismo se disponía de la Jefatura, Sala de profesores, Aulas para las diferentes clases, talleres para las prácticas correspondientes, Sala biblioteca para estudiar, y así mismo el dormitorio y las salas de aseo duchas y otras necesidades. Años más tarde el edificio, por su inestabilidad hubo necesidad de destruirlo quedando actualmente un solar.

La estancia en la Escuela era de internado y militar su sistema de funcionamiento, porque el objetivo del Mando era crear camaradería y lazos de unión entre los alumnos, que previsiblemente eran los que tenían que asistir en el futuro, en su vida profesional.

El Reglamento de la Escuela tenía como objetivo, hacer a los alumnos disciplinados, por eso se regía con un régimen estrictamente militar inculcándoles, todas las virtudes castrense. Hacían los servicios de imaginarias y cuarteleros y en su horario de actividades; había días de instrucción militar, otros días de gimnasia, si como el horario de clases teóricas y prácticas que era por la mañana y por las tardes disponían de sala de estudios y un horario de descanso y de diversos entretenimientos.

El vestuario de los aprendices obligatorio durante su permanencia en la Escuela era el siguiente: para formaciones y paseos en invierno: pantalón negro recto, camisa azul, tabardo negro o azul y boina roja. Sobre el tabardo un ceñidor. Para el verano o en tiempos poco frio, pantalón negro recto, camisa azul y boina roja.

Se les entrega a la entrada en la Escuela, dos camisas azules, dos calzoncillos, cuatro pares de calcetines, un par de botas, un par de alpargatas, un pantalón, dos monos de trabajo, una boina un correaje, y todo lo necesario para estar correctamente aseado y vestido según las circuntancias.

El plan de estudios; teórico y práctico para la Escuela de Aprendices de aviación en España, estaban tomados de las Escuela alemanas de las mismas características

A los alumnos se les comunicó que tenían a su nombre una libreta de ahorro de la Caja Postal de Correos, donde se le ingresaban el haber correspondiente, pero dicha libreta si había necesidad de utilizarla, necesitaba la autorización del padre o tutor.

Durante las vacaciones de verano, el alumnado al completo se concentraban en un Campamento del Frente de Juventudes, situado en Bonanza, pedanía de Sanlúcar de Barrameda, en el centro del campamento se tenía la bandera española, y todos los días se izaba y se bajaba, con todo el ceremonial reglamentario necesario.

En el Campamento se seguía el mismo régimen militar que en la Escuela. Se hacían los siguientes servicios: de guardia, (grupo que protege y defiende el recinto), de centinela, (vigila desde su puesto el recinto), de imaginaria, (vigila por turno, durante la noche, el sueño de los compañeros), de policía, (en la milicia, es el nombre dado a la limpieza y aseo).

También el campamento tenía la vigilancia necesaria durante las 24 horas, con el mismo rigor y cuidado como si fuera un establecimiento del Ejército del Aire, y en las últimas horas del día y después de la cena se celebraba el llamado fuego de campamento, donde se cantaba, se contaban historias, chiste, bromas y varios entretenimientos.

A este entretenimiento llamado “fuego de campamento” nos acompañaba muchas veces el Infante Don Alfonso de Orleans y Borbón, acompañado de algún General o Coronel entre los que se recuerda, como más significativo, al Coronel del Río laureado por un acto heroico en la guerra del norte de África.

Por las mañanas con todos los honores militares se izaba la bandera nacional y por las tardes se arriaba. Asimismo todos los días con la ceremonia reglamentaria se hacía la ofrenda de flores a los caídos por la Patria.

Muchas mañanas, el Infante participaba en los baños y en las carreras por la playa con los alumnos, como en familia, sin necesidad de guardar el respeto necesario por la edad y por su notable estado social.

Coincidiendo con el 18 de Julio, Fiesta nacional en España, con general alegría, todos los alumnos recibieron el diploma que les justificaba poder trabajar en la especialidad elegida por cada interesado.

De forma automática fueron clasificados en la Maestranza, como oficiales de tercera, cada uno en su especialidad, trabajando en la referida Maestranza y viviendo en el internado, con la misma consideración que como alumno pero como el mismo régimen militar.

Recordamos con agrado cuando años más tarde en la Historia de Tablada, del General Serrano de Pablo en su página 67 dice: “año 1942, en julio tiene lugar en la Maestranza, un acto social de singular simpatía; se efectúa la entrega de títulos a los aprendices”

Desde el 18 de julio de 1942 hasta el 24 de diciembre del mismo año, todos los alumnos siguiendo en régimen de internado trabajaron en la Maestranza como obreros con la categoría de Oficial de tercera percibiendo el haber correspondiente en la Caja Postal de Correos.

Al final del año 1942, como estaba previsto en la convocatoria, la 1º promoción de la Escuela, ingresó como soldados voluntarios, por un periodo de tres años, en la Segunda Legión de Aviación en Tablada, el ingreso como militar fue un acto administrativo entre la Maestranza y la Base Aérea de Tablada, así como la entrega de la ropa de soldados de aviación y todo lo que correspondía a la estancia como soldado.

Es de suponer que todo estaría decidido y ordenado por la superioridad, los soldados-obreros de la Maestranza no usaron el rombo verde como la tropa de Base Aérea, sino el rombo negro correspondiente al Cuerpo de Ingenieros Aeronáutico y todas sus necesidades de hospitalización, pasaportes y otras, era un acto administrativo entre la Maestranza y la Base.