07/07/2020
José Manuel León Asuero
Asociación Jubilados Airbus Sevilla

La Hispano Aviación inicia, con la incorporación del Sr. Messerchmit, una etapa de diseño fructífera. Montó un departamento de proyecto que fue muy prolífico en producción y alcanzó una calidad muy llamativa. Entre sus integrantes cabría nombrar, entre otros, sin desmerecer a los demás, al Sr, Rubio Elola, Sr. Miguel Angel Sanz, Sr. Fernando Lara, Sr. Marcelino Viejo o al Sr. Trillo. Un equipo de una calidad reconocidísima, que ha dado grandes glorias a la aeronáutica española.

He tenido, a lo largo de mi etapa laboral, la oportunidad de poder conocer a algunos de ellos durante los primeros años de mi vida laboral, así como poder mantener conversaciones interesantes con “personalidades” de esta industria. El que más me llamó la atención de los mencionados fue Rafael Rubio Elola. Doctor Ingeniero Aeronáutico y piloto, se hizo cargo de la Sección de Cálculo de la mencionada Oficina, tras pasar por Oficina de Proyectos y Dirección de Obras del Servicio de Protección de Vuelo de la Región Aérea del Estrecho. En la Oficina realizó una labor importante, tanto en lo que respecta a las ampliaciones como en las instalaciones de los centros emisores.

Su labor, al margen de la aeronáutica, fue intensa. Como muestra podemos reseñar el proyecto de túnel flotante sumergido para el Estrecho de Gibraltar. De los que realizó, el más conocido y largamente utilizado fue el eje ferroviario de cambio automático de ancho, que se incorporó a los trenes Talgo para poder cruzar los Pirineos y adecuarse al ancho de vía europeo, diferente al usado en España. Esto hecho, que fue de gran importancia para el uso diario, no se conoce que haya sido obra de un sevillano.

Era una persona afable, de conversación fluida y amena, preparadísimo y con una cabeza muy lúcida, que falleció en 2014, a los 92 años.

La oficina de proyecto, para aquella época (la vemos en la fotografía superior), era destacable por sus condiciones de trabajo. En esta imagen vemos a los Señores Messerchmit, Prostofer, Taboada, Ruiz y Figueroa el 15 de abril del 1952 comentando algo del diseño del avión emblemático salido de sus instalaciones y del que hablaremos en otro capítulo.

En sus comienzos, tras el mítico “buchón”, se inicia el diseño de un avión entrenador, como era denominado. Pensando en un monomotor, monoplano y bimando. Así nace el HS-42. Se diseña para poder montar motores derivados de los excedentes de la guerra civil, según nos menciona Mariano Santiago en su “Historia de la Industria Aeronáutica de Andalucía”. Este prototipo se probó en los túneles de viento de una industria suiza, al estar el madrileño fuera de servicio desde la guerra civil.

Había dos versiones, según el motor que llevaba: el HS-42 tenía montado motor italiano y el HS-42B, que montaba motores ingleses. Lo pilotaban Pedro Santacruz o De Juan Valiente, ambos pilotos de prueba de esta empresa. No sabemos cuál de las dos versiones y qué piloto sobrevuela el Arenal en la fotografía superior el 14 de noviembre de 1948.

De este modelo se construyeron 113 aparatos, que hasta su baja en 1958 se utilizaron en la Academia del Aire para instrucción de pilotos. Aunque hubo una versión posterior (HS-43) con tren retráctil que no tuvo éxito.

Al igual que el “Buchón”, el “Triana” quedó inmortalizado en el cine, como comentamos en el artículo anterior, con el primero. Este lo hizo en la película de 1949, “Alas de Juventud”, dirigida por Antonio del Amo.

El Ejército del Aire le solicita un nuevo entrenador avanzado para su sustitución, dando lugar al nacimiento del “Triana”. Este sí nace con la cualidad de que el tren era retráctil y además la motorización era de fabricación nacional, proveniente de la empresa del INI (Instituto Nacional de Industria) ENMASA (Empresa Nacional de Motores de Aviación Sociedad Anónima).

El motor ENMASA “Beta”, que no era el previsto, condicionó el número de palas de la hélice, y por ende la altura del tren de aterrizaje. Asimismo, toda la hidráulica del tren de aterrizaje fue diseño y fabricación Hispano.

La llegada de la llamada “ayuda americana” trajo a España los T6 “Texan”, y esto hizo que en el quinto avión de los cincuenta pedidos se interrumpiera la fabricación.

Al igual que el “Buchón”, el “Triana” qued inmortalizado en el cine, como comentamos en el artículo anterior con el primero. Este lo hizo en la película de 1949, dirigida por Antonio del Amo, “Alas de Juventud”.

Para concluir este artículo, una foto curiosa: las monjas del Colegio del Protectorado, anexo a la fábrica de la Hispano Aviación, delante del prototipo del “Triana”.