Su padre le regaló una parte del ala de la maqueta de un avión y ahí empezó todo.
José Antonio Sánchez Rivas nació en la Línea de la Concepción un 8 de mayo de 1949, tiene ahora 72 años. Hijo de una familia trabajadora conoció muy pronto la importancia de conseguir las propias metas a través del esfuerzo personal y continuado. Niño curioso por aprender y joven muy enamorado de la naturaleza y el espacio conoció muy pronto los atractivos de la aviación y la aeronáutica.

José Antonio, cuéntanos cómo y cuándo empezó tu amor por la aviación.

Tenía siete años cuando mi padre, que trabajaba en Gibraltar, me regaló una pieza del ala de un avión. Era de una maqueta del Macchi MC 202 Folgore (Relámpago) de la Regia Aeronautica (Real Fuerza aérea Italiana) que mi padre había podido comprar en el Peñón. Me dijo que si me comprometía a montar el avión entero me traería una pieza de la maqueta cada día. Yo, con esa edad, no sabía lo que era una maqueta, pero sí conocía muy bien lo que era un avión ya que, cuando desde mi casa oía despegar y aterrizar los aviones del aeropuerto de Gibraltar, subía la mirada al cielo para quedarme maravillado con aquellos aparatos que se desplazaban por el aire a grandes velocidades. Mi padre se dio cuenta de lo que me atraía ese cielo surcado de aviones y estaba seguro que aquella primera pieza iba a ser el comienzo de una afición que me ha durado toda la vida.

¿Terminaste de construir la maqueta de ese primer avión?

Por supuesto, tardé bastante, pero fue mi primer objetivo, mi primer proyecto y mi primera meta alcanzada. Todavía lo conservo y, cada vez que lo veo, me transporto a esos años de mi niñez donde cada día esperaba esa pieza que mi padre ’casi a escondidas’ –eran otros tiempos- pasaba la frontera para entregármela y seguir la construcción.

¿Y cuantos aviones siguieron a ese Macchi MC 202 Folgore?

Cientos. Ya no he parado. Tengo todavía maquetas de aviones que no he comenzado a montar y que esperan en sus cajas a que les llegue el turno. Cada avión es una historia y todos tienen sus singularidades y características propias. No es solo una maqueta de un avión es también todo lo que hay detrás de cada fabricante, de cada modelo, de sus diferentes versiones, de sus pilotos, batallas, éxitos y derrotas.

¿Y nunca pensaste en ser aviador?

Claro que sí, lo intenté, pero por diversas circunstancias familiares no pude ingresar en la Academia y dediqué mi vida a la enseñanza, me formé como profesor y saqué la oposición de profesor de historia para impartir docencia en La Línea de la Concepción, mi pueblo natal.
No pude ser aviador pero, gracias a mis maquetas y a la historia, nunca estuve alejado de la aviación. Las maquetas me daban el soporte físico sobre el que investigar los hechos históricos vinculados a cada uno de los prototipos. No pude ponerme a los mandos de un avión y pilotarlo, pero sí metí los aviones en mi vida y sus historias siempre han acompañado dentro de mí.

¿Podemos decir que cambiaste la aviación por la aeronáutica?

En cierta forma sí, pero nunca olvidé mi pasión a volar. La construcción de las maquetas mantenía vivo mi amor a la aviación, a su historia y, en definitiva, a los aviones.

José Antonio, ¿conoces Tablada?

Por supuesto que sí. Conozco Tablada y toda la historia que encierra desde los libros. Nunca he estado físicamente dentro del aeródromo –ahora acuartelamiento- pero conozco las grandes gestas que realizaron aviones que despegaron de Tablada. Me encantaría poner imagen real a esos sitios históricos que encierra la base, pisar el mismo suelo que pisaron esos grandes pilotos del Cuatro Vientos o del Jesús del Gran Poder y visitar los edificios donde se gestaron varios de los más grandes vuelos de la aviación española y mundial.

Tablada tiene desde hace unos años una Sala Histórica en la que hemos ido recogiendo una parte de su historia. ¿Aceptarías una invitación a conocerla y darnos algunos detalles sobre acontecimientos que tú bien conoces?

Estaría encantado, espero que me invitéis pronto a visitar el acuartelamiento y, por supuesto, esa Sala Histórica, os llevaré una de mis maquetas más queridas y os la dejaré en cesión en la sala.
José Antonio, muchísimas gracias por concedernos esta entrevista, estaremos encantados de recibirte en el ACAR Tablada y, desde ya, comenzamos a preparar un sitio para esa maqueta que recibiremos con muchísima ilusión y cariño. Buen vuelo amigo.