Con una media de diez clientes diarios, Juan Alberto ofrece sus servicios en la Peluquería de la base a todo el personal militar que lo desee

En 2013, Juan Alberto Hermoso Cabrera recibe una noticia por parte de su suegro, que, por aquel entonces, era chófer en Tablada: el peluquero, Paco, se jubila. Es aquí cuando Juan solicita la vacante y, para su sorpresa, es seleccionado.
Han pasado nueve años de aquel momento y, aunque la peluquería ha pasado por diferentes situaciones, ha sabido abordar las dificultades con éxito. Un ejemplo de ello es el Covid.

La pandemia le ha afectado significativamente. Sin embargo, gracias al apoyo de su familia, que “siempre ha estado ahí”, Juan Alberto Hermoso presume de no deberle dinero a nadie.

Su trabajo le parece algo apasionante donde “no te aburres. Siempre hay alguien con quien hablar y siempre cosas que hacer”. Además, confiesa que está “súper contento” por el hecho de trabajar con militares y paramilitares, y eso que ha trabajado con todo tipo de personas y cargos.

Con una media de diez servicios al día, su clientela está compuesta por hombres principalmente, aunque hay alguna que otra mujer, para las que tiene reservado un corte exclusivo: “no estoy especializado en los estilos femeninos que hay en la calle, pero en Tablada tenemos nuestro propio estilo de corte de mujer”. A su vez, a la peluquería asisten personas de todas las edades y todos los cuerpos, desde la Guardia Civil al Ejército de Tierra o la Marina. Incluso, comenta con orgullo que “hay gente que viene exclusivamente a pelarse”.

En cuanto al futuro, Juan lo ve muy complicado para los jóvenes. Por ello, “les aconsejo que se metan a militar, ya que les esperará un futuro bastante bueno”.