Ingresó en el Ejército del Aire, en el Acuartelamiento, en febrero de 1940, hace 81 años. Cuando llegó los aviones eran de tela y madera, y tuvo ocasión de volar en ellos. Poco después se pasaría a la fabricación en metal, algo que vivió como protagonista, en el centro de la producción.
Su trabajo era en la Maestranza Aérea, revisando los motores de los aviones. Recuerda que la aviación española tenía tres pilares fundamentales, tres lugares de referencia, donde se habían fundado Maestranzas, con operarios para reparaciones y fabricación: Madrid, León y Sevilla. Estos lugares fueron fundamentales para que España tuviera un papel destacado en la aviación.

En cuanto empezó a trabajar entre aviones se dio cuenta de que la clave estaba en la formación, y quiso profesionalizarse: Obtuvo una beca y se fue a Madrid, donde estuvo cuatro años hasta convertirse en ayudante de Ingeniero Aeronáutico. Volvió a Sevilla como capitán, próximo a ascender a comandante, con 40 años. Pero su vida profesional fue mucho más dilatada, porque tuvo un cometido militar y otro civil.

Coronó su trayectoria laboral con más de 20 años como inspector de mediación civil. Ahora disfruta del tiempo recuperando documentos y poniéndolos en su contexto. Su buena salud y sus ganas de ser útil a la sociedad le están permitiendo reconstruir aquella parte tan importante de su vida y de la historia de la ciudad.