José Antonio Hinojosa, hermano de San Isidoro y Medalla al Mérito Aeronáutico, apunta los hitos de cien años de vinculación

El Acuartelamiento Aéreo de Tablada acaba de cumplir su primer siglo de vida, un centenario que también acaba de celebrar la relación de devoción y respeto mutuo que mantienen la Aviación Española y la Hermandad de San Isidoro. José Antonio Hinojosa, hermano de San Isidoro y Medalla al Mérito Aeronáutico, hace un repaso a partir de documentos y de datos recogidos en las Actas de Cabildos Generales y de Oficiales de la Hermandad entre los años 1920 y 1960.

Remontándose a las primeras etapas, Hinojosa recuerda que a final de los años 30 se intensificó la relación entre la Hermandad y la Aeronáutica militar. De hecho, resalta que en 1938 se registró la primera presentación militar que acompañó a la Virgen de Loreto en su cortejo profesional.

Con posterioridad, en febrero del 39, la Hermandad tuvo a bien nombrar como Hermano Honorario al general jefe de la Aeronáutica Militar, que salió también en representación ese año en el Cortejo del Viernes Santo.

En octubre del 39 el Ejército del Aire se constituye como tal. En diciembre de 1939 como viene siendo la celebración de la traslación de la Santa Casa de Nazaret, se celebra la festividad de la Virgen de Loreto. En la Hermandad tenemos una misa solemne en su honor a la cual acudió en aquel momento Arnaldo, el teniente coronel jefe de la Base Aérea de Tablada, que una vez terminado el acto invitó a la Hermandad a que viniese a la Base Aérea para que estuviese presente en la Misa de Campaña que se iba a celebrar también en su honor. La Hermandad, aprovechando este momento, hizo entrega al teniente coronel de una artística foto de la Virgen de Loreto, la cual el teniente coronel junto con dos hermanos de la Hermandad montaron en un avión y desde el mismo dijo “Los cielos de Sevilla acompañados de una Escuadrilla de aviones del Ala 32”.

Según lo que se recoge en las Actas de Cabildo de la Hermandad, José Antonio Hinojosa considera que el momento culmen de la relación entre el Ejército de Aire y la hermandad se produjo en febrero de 1950, con la coronación de la Virgen de Loreto, corona regalada por el Ejército del Aire. Este acto empezó a gestarse en los años 40 después de que la hermandad llevase a cabo la estructuración y confección de un nuevo paso procesional de la Virgen y su colofón sería una corona nueva. A tal efecto se le propuso al ministro del Aire, el general González Gallarza, que colaborase. El general, por su parte, hizo suya esta iniciativa y por donación de todos los integrantes del Ejército del Aire se realizó la corona que actualmente procesiona la Virgen de Loreto. Esta corona se entregó el 26 de febrero de 1950. Fue el mismo cardenal Segura quien se la impuso. Durante el acto se dirigió a los militares allí presentes y dijo “estáis coronando a la Virgen de Loreto. La nombráis vuestra reina porque la corona es emblema de realeza”. Entiendo que con estas palabras está declarando como patrona del Ejército del Aire la imagen de la Virgen de Loreto que está en San Isidoro.

El 19 de marzo de 1950 se inauguró la Barriada de San Juan de Aznalfarache construida por la Maestranza Aérea de Sevilla. Para tal acontecimiento el cardenal Segura propuso que la Virgen de Loreto presidiese tal acto. La Hermandad tuvo a bien disponer todos los medios posibles para que la Virgen de Loreto estuviese presente en la misa donde se bendijo la barriada. Después estuvo repartiendo esa bendición por todas las calles, paseando por las mismas, en andas, portada tanto por militares del Ejército del Aire como por Hermanos de la Hermandad.

Para terminar con los actos recogidos en las actas de los Cabildos de Oficiales realizados en los años 50 y que vinculan a la Hermandad con el Ejército del Aire, nos encontramos que en 1959 se bendijo la parroquia que está en el Acuartelamiento de Tablada. Por mediación del cardenal Segura, se invitó a la hermandad para que de alguna manera estuvieran presente en ella, algo para lo cual se habló con el ministro del Aire, el general González Gallarza para que se les facilitase un plano de la portada de la propia iglesia, donde irían dos paños de azulejo con los titulares de San Isidoro. Este plano acotado se le pasó al taller de cerámica de Santa Ana, donde el artista y el ceramista Facundo Peláez Jaén confeccionó los azulejos que hoy por hoy coronan la portada de la capilla del Acuartelamiento.