Ramón Quintero Cabrera realizó servicios militares en el Acuartelamiento de Tablada entre los años 1962 y 1963. Nada más llegar, debido a que trabajaba de jefe técnico en Citroën, lo destinaron a Cochera.
Durante su estancia en el Acuartelamiento realizó diferentes actividades que variaban en función de las necesidades de la base: desde guardias en Cochera a la recolección de maíz de la granja de Tablada.
En principio, estaba estipulado que los voluntarios debían trabajar durante 24 meses. Sin embargo, para su sorpresa, tras llevar 18 meses allí, los licenciaron.
Ramón Quintero Cabrera sólo tiene buenas palabras para dirigirse a Tablada, explicando que “es uno de los ratos de mi vida que no se me olvida”. Su experiencia se compone de momentos felices y otros no tanto, pero, haciendo balance, remarca que, sin lugar a dudas, predominan los buenos.
Destaca que había mucho compañerismo, especialmente a la hora de organizar quién haría cada guardia, ya que, si uno no podía cubrir alguna, al momento se ofrecía otro.
Aun a día de hoy, Ramón sigue recordando a sus compañeros de mili, muchos de ellos amigos, y generales con mucho cariño. De hecho, con algunos sigue manteniendo el contacto desde hace casi 60 años.