El viernes hará su presentación ante la Blanca Paloma

Tras dos años de ausencia, la hermandad Castrense emprendió ayer su camino al Rocío. La ilusión y la felicidad inundaba a unos romeros que se han llevado dos años sin poder peregrinar a la Ermita por los imperativos de la pandemia. En la salida de ayer nadie recordaba los momentos de tener guardada la medalla y suspirar por lo que podría haber sido, porque ayer todo era algarabía en torno al Simpecado. Un sentimiento que se compartió con los vecinos del barrio y con los alumnos de los colegios.

El hermano mayor, Alejandro Luis Castro Morales, explicó que para este camino se han hecho algunos ajustes y cambios de paradas, con vistas a cumplir los horarios con más facilidad. El Acuartelamiento de Tablada de llenó para la salida de amigos y simpatizantes de una hermandad, la filial número 112, que se fundó por la promesa de Loli Molina a la Virgen del Rocío, tras salvar su marido la vida tras un fuerte infarto de miocardio.

Los orígenes de la Real e ilustre hermandad castrense de Nuestra Señora del Rocío se remontan al año 92, concretamente al día 7 de Febrero, en el que un grupo de feligreses de la Parroquia de Tablada, movidos por su devoción a la Santísima Virgen del Rocío, comenzaron a celebrar cultos en su honor, alentados por el Párroco D. Francisco Macaya Floristán.

La Hermandad Castrense, con alrededor de 400 hermanos, fue amadrinada por la hermandad del Cerro del Águila y hará su presentación el viernes por la tarde, en torno a las 19:00 horas, momento en que presentará sus respetos y dará gracias a la Virgen del Rocío por sumar a su nómina y a la de los hermanos una nueva Romería.