Más de medio millar de profesionales desarrollan sus cometidos en Tablada

La historia de la Maestranza Aérea de Sevilla está compuesta por todos los logros alcanzados a lo largo de su intensa trayectoria. Se trata de la unidad que se encarga principalmente del mantenimiento y buen funcionamiento de la flota de transporte aéreo del Ejército del Aire. Y para Alejandro Zamorano, jefe de la unidad, los objetivos más destacable durante su etapa han sido potenciar las revisiones de los aviones y conseguir las certificaciones aeronáuticas y la normativa de calidad.

El responsable de la unidad explica que “la normativa de calidad ya está conseguida y consolidada”, añadiendo que en septiembre del año pasado se logró la Normativa PECAL 21.10 bajo la edición número cuatro. Esta es la que se está aplicando actualmente en todos los centros de trabajo, especialmente aeronáuticos. A su vez, se ha tramitado la Normativa PERAM, que aún está en proceso de tramitación. Alejandro Zamorano pretende implantarla de manera definitiva en un corto espacio de tiempo.

Y otro de los éxitos alcanzados por la unidad ha sido potenciar las revisiones de aviones e implantar el A-400 . “Ha sido un reto importante porque es un nuevo avión. El personal no tenía experiencia, nos faltaba material … pero entre todos hemos superado esta prueba”, destaca. En la actualidad la unidad participa en el mantenimiento de cuatro aviones. El T-21 también consiguió su certificación correspondiente. El reto de Alejandro Zamorano era “disminuir los tiempos de dispersión” en cuanto a la inspección. Y la unidad ha reducido de manera considerable su media, pasando de dieciocho a diez o doce meses. Esto es algo que ya está consolidado: “Llevamos tres aviones con ese reto superado”.

El jefe de la Maestranza Aérea de Sevilla revela que entre sus próximos objetivos se encuentran ir adquiriendo nuevas capacidades con menos personal y hacer trabajos con más sinergías entre los diferentes talleres, aunque reconoce que estar en una unidad ya “es un reto constante en sí”.

Una de las principales dificultades a las que se enfrenta Maestranza Aérea es que está dividida en dos: una parte está en el aeropuerto de San Pablo, donde tienen los talleres de aviones, y la otra en la Base Aérea de Tablada, donde se sitúan los talleres de elementos. Esto, en ocasiones, produce inconvenientes dado que “hay que estar constantemente moviendo personal y material, y muchas veces tienes que duplicar servicios porque no puedes tener eficacia en un sitio sí y en otro no”.

A día de hoy, la unidad está compuesta 411 integrantes, donde se incluye personal civil y militar. Además, cuenta con 111 personas de apoyo técnico, procedentes de empresas que les dan soporte cuando no tienen capacidad suficiente para cubrir determinados puestos. Entre estas firmas se encuentran Indra, ITP, IT y Airbus. Sumando todos los componentes, la Maestranza Aérea de Sevilla funciona gracias a un total de alrededor de 522 personas.

El jefe de la unidad ha trabajado en muchas ciudades, tanto nacionales como en el extranjero. Sin embargo, admite que Sevilla es una de las ciudades más acogedoras de todas en las que ha vivido. Algo a lo que se suma, según resalta Alejandro Zamorano, que es aquí donde está “culminando” su carrera militar, tanto a nivel profesional como personal.