El antiguo trabajador de la fábrica sevillana de aviones de combate, resalta la formación y el compañerismo de la época

Francisco Limón ha vuelto a Tablada y ha mirado hacia atrás después de toda una vida vinculado a la industria aeronáutica. Sus primeros años como aprendiz discurrieron en la fábrica Hispano Aviación, la industria de Triana en la que se fabricaban aviones de combate para toda España.

Limón recuerda que «empecé los estudios de Formación Profesional en la Hispano Aviación con mucha ilusión. Eran varios años y cuando terminamos el curso, después de seis años de estudio, me di cuenta de que habíamos pasado los mejores años de nuestras vidas. Y de esto me doy aún más cuenta ahora: era desde los doce a los dieciocho, que es cuando se aprende todo, y ya nos quedábamos vinculados a la aeronáutica».

El antiguo trabajador de la fábrica sevillana de aviones de combate recuerda también que la Hispano Aviación «era de lo más adelantado que había en tecnología, porque todavía la automoción no se había desarrollado tanto como la aviación y en nuestra fábrica íbamos por delante. A ello se sumaba que teníamos más ventaja sobre los
aprendices de otras escuelas, que había muchos y muy buenos. La verdad es que la cultura del aprendizaje que aprendimos condicionó nuestra manera de comportarnos luego en la fábrica».

Y Francisco Limón no quiso olvidarse de divertidas anécdotas de su juventud, hasta el punto de compartir una que se hizo muy conocida: «Se cuenta que durante la inauguración de El Saeta se dieron unas circunstancias muy curiosas. El avión estaba pilotado por el Capitán Valiente y fuimos al aeropuerto de San Pablo a verlo volar por primera vez, y durante el trayecto se comenta que estuvo intentando aterrizar, pero no le salía el tren de aterrizaje. El piloto estaba en comunicación con el director de la fábrica, que era Don Gonzalo Taboada, y éste le dijo: ‘Pues llévatelo al campo y lo dejas y te tiras tú’. El dijo que no y lo forzó y lo forzó hasta que le salió el tren de aterrizaje y aterrizó donde pudo. Eran tiempos difíciles, pero siempre buscábamos una salida», recuerda con una sonrisa Francisco

Limón, una de las personas que sumó sus esfuerzos para que Sevilla fuera referente en la industria aeronáutica.