El nonagenario ingeniero aeronáutico militar nos cuenta parte de la historia del Acuartelamiento Aéreo

Juan Herrera Pérez ingresó en el Ejército del Aire, en el Aeródromo Militar de Tablada, en febrero de 1940. Una fecha que hace que pueda hablarnos del antes y del después del Acuartelamiento a lo largo de estos 82 años, dado que a su llegada aún no estaban  construidos  la mayoría de los edificios que hoy vemos.

La Maestranza Aérea de Sevilla fue su primer destino. Y perteneció a la Primera Promoción de Aprendices de Aviación del Ejército del Aire. El taller de chapistería fue su primer contacto con el Ejército. Poco después pasaría a la fabricación, un cometido que vivió como protagonista, en el centro de la producción.

En cuanto empezó a trabajar entre aviones se dio cuenta de que la clave estaba en la formación, y quiso profesionalizarse. A petición del Jefe de la Maestranza, es propuesto a la Dirección General de Industria y Material, del Ministerio del Aire, como becario para efectuar sus estudios en la Escuela de Ayudantes de la Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos. Obtuvo una beca y se fue a Madrid, donde estuvo cuatro años hasta convertirse en ayudante de Ingeniero Aeronáutico. Volvió a Sevilla como capitán, próximo a ascender a comandante.  Tras su trabajo en la sección técnica, en los talleres de fabricación, coronó su trayectoria laboral como Secretario General de la Maestranza.

Juan Herrera recuerda que la aviación militar española había establecido tres lugares de referencia, donde se habían fundado las tres Maestranzas Aéreas. Estas estaban dedicadas a reparaciones, fabricación de aviones y materiales de repuesto. Estos lugares fueron fundamentales para que España tuviera un papel destacado en la aviación.

Ahora disfruta de su tiempo recuperando documentos y poniéndolos en su contexto. Su buena salud y sus ganas de ser útil a la sociedad le están permitiendo reconstruir aquella parte tan importante de su vida y de la historia de la ciudad a través de la Base Aérea de Tablada, en la que vivió tantos y tan buenos momentos.