Manuel Senciales Terrón. Teniente del Ejército del Aire, retirado.

 

Forzosamente tengo que comenzar este artículo reconociendo que he sido un privilegiado, porque haber desarrollado la casi totalidad de mi vida militar en el  hoy Acuartelamiento Aéreo de Tablada, no puede denominarse de otra manera.

 

Dicho esto, en este trabajo haré constar vivencias personales ocurridas en mi paso por diversas Unidades y Organismos ubicados en el ACAR  Tablada, algunas de las cuales desaparecieron en las sucesivas reestructuraciones que se produjeron con el paso del tiempo. Aparecerán también nombres de personas con las que tuve un contacto más directo, muchas de las cuales ya no se encuentran entre nosotros. Comencemos.

 

Un ya lejano día 22 de septiembre de 1.975, “aterricé” en esta bendita tierra sevillana,recién ascendido a Sargento, procedente de la Base Aérea de Málaga donde había llegado en diciembre de 1.970, después de realizar el correspondiente Período de Instrucción en el Centro de Reclutamiento, Instrucción y Movilización (C.R.I.M.) n.º 2 en El Copero, que en aquella época pertenecía al Ejército del Aire. En dicho Centro, se instruían los reclutas que posteriormente prestarían el servicio militar en las Unidades pertenecientes a la Segunda Región Aérea, un vez llevada a cabo la correspondiente Jura de Bandera.

 

Tablada me “recibió” con un calor terrible. Me asignaron una habitación en el Pabellón de Suboficiales, (hoy Pabellón de Tropa I), junto a otros dos Sargentos que se incorporaron ese día, o sea, tres personas en la misma habitación, algo impensable hoy día. Además, no contaba con cuarto de baño propio, sino que éste se encontraba en el pasillo y era comunitario. Había habitaciones individuales, pero esas las ocupaban los más “antiguos”. Ni que decir tiene que no pegué ojo en toda la noche.

 

He de indicar que en aquellos tiempos los Pabellones tenían su encanto, mucha “vida”. Escaso nuestro sueldo, la mayoría sin coche propio, ni ordenador, carentes las habitaciones de aire acondicionado, ni teléfono, ni televisión, pasábamos las horas en agradable tertulia bien fuera del Pabellón, en plena calle, si era verano, o bien alrededor de la chimenea  si la temperatura así lo requería. Era un manera de fomentar la amistad y camaradería.

 

A la mañana siguiente, perfectamente uniformado, efectué la presentación en mi nuevo destino denominado Estado Mayor del Mando de la Aviación Táctica (M.A.T.), que con el correr del tiempo se denominaría Mando Aéreo Táctico (MATAC) y posteriormente, Mando Aéreo del Estrecho (MAEST), hasta su desactivAción en 2004.  Actualmente, este edificio lo ocupa la Dirección de Enseñanza del MAPER

 

El Jefe del Mando y Segunda Región Aérea era entonces el Teniente General D. Fernando Martínez Vara de Rey y Córdova Benavente. Como detalle, diré que el Jefe del Aeródromo Militar de Tablada, era el Coronel D. Diego Vigueras Murube.

 

Se da la circunstancia, curiosa, que  coexistían dos Estados Mayores, el de la Región y el de la Aviación Táctica, con sus respectivas Secciones: Primera Sección, Personal, Segunda Informacion, Fotografía y Cartografía, Tercera Operaciones y Cuarta Logística).

 

Me incorporé a la 4º Sección  (Logística), cuyo Jefe era el Teniente Coronel D. Lucio Recio de la Serna y los Oficiales el Comandante D. José Carlos Pérez Pérez y Capitán D. Alejandro Briales Grund. Excelentes profesionales y mejores personas de los que guardo un gratísimo recuerdo.

 

He de confesar que se me cayó el mundo encima. Desde que ingresé como Soldado hasta mi ascenso a Sargento siempre estuve destinado en la Escuadrilla de Policía de la B.A. de Málaga. No había hecho otra cosa que guardias, instrucción, desfiles, servicio de semana, etc. Jamás había pisado una oficina. Y de pronto, me encuentro sentado en una mesa, delante de una máquina de escribir que no tenía ni la menor idea de cómo usarla y rodeado de un montón de papeles. Cuando empecé a  oír las palabras  “Oficio”, “Telegrama Postal”, “Teletipo” “Cifrado”, creía que eran expresiones malsonantes.

 

El cambio había sido brutal. Me costó muchísimo adaptarme. Me asfixiaba. Pero como no había otro remedio, puse todo mi empeño y en unos meses aprendí a medio escribir a máquina y familiarizarme con mi trabajo. Quién me iba a decir entonces que jamas me libraría del trabajo de oficina en todos los futuros destinos.

 

Diariamente se establecía un servicio denominado “Servicio de Estado Mayor”. Comenzaba al “alto el trabajo” (en aquel entonces 14,30) y finalizaba a las 08,30 horas del día siguiente. Era desempeñado por un Jefe (Comandante/Tte. Coronel), un Oficial (Teniente/Capitán) y un Suboficial (Subteniente a Sargento), más dos Soldados. Era el encargado de recibir las notificaciones sobre las incidencias que pudieran surgir dentro de la demarcación de la Segunda Región Aérea y transmitirlas, si así se consideraba oportuno, al Estado Mayor del Aire.

 

En el año 1979, asistí, como integrante del Estado Mayor, al Ejercicio CRISEX-79, que se desarrolló en Sierra Espuña (Alhama de Murcia). Fue una experiencia muy bonita. Veinte días en contacto con la naturaleza, viviendo algo totalmente diferente a la diaria rutina. Nos alojábamos en el campamento montado a tal fin por el Grupo de Control Aéreo, cuyo Jefe era el Coronel D. Enrique Sanchez Cebreros. Agradecí mucho al entonces Comandante Martin Francía que me diera la oportunidad de vivir esta experiencia.

 

Transcurre el tiempo, y en el año 1.980, una Orden del Mando de Personal dispone que los Suboficiales de Tropas y Servicios destinados en los Estados Mayores quedan en la situación de “Disponible Forzoso”. Nos vemos afectados cuatro Suboficiales.

 

Se anuncian vacantes, para las que tenemos derecho preferente, solicito el Grupo del Cuartel General del MAEST , que era el órgano de apoyo al Cuartel General, y en 1.981 me incorporo a mi nuevo destino. El Jefe de la Unidad era el Coronel D. Antonio Villar Almadén y la Jefatura del Grupo y su Plana Mayor se encontraban ubicadas en lo que hoy es la Sección Económico- Administrativa (SEA-012) .

 

Considero conveniente resaltar que el Grupo era una Unidad totalmente independiente del Aeródromo Militar de Tablada, que mandaba un Coronel del Servicio de Vuelo.

 

Tras un fugaz paso por la Secretaría de Personal, me incorporo a la citada Plana Mayor, cuyo Jefe era el Teniente Coronel D. Rafael Ibáñez Guzmán.

 

Como ya venía “entrenado” del Estado Mayor, me adapté rápidamente a mi puesto de trabajo.

 

Una nueva estructuración, dispone la desactivación del Grupo del Cuartel General y su fusión con el Aerodromo Militar de Tablada, que asume todas las funciones de aquel. Esto ocurría en el año 1985, siendo Jefe del Aeródromo el Coronel D. José Maria del Río Echevarría. En consecuencia, todo el personal de la antigua Plana Mayor del Grupo nos incorporamos a la Plana Mayor del Aerodromo, asumiendo la Jefatura de la misma el Teniente Coronel D. Manuel Ojeda Escobar. Había mucho trabajo, pero también un magnífico equipo, comandado por el entonces Teniente D, Esteban Castillejos Salazar.

En esta época el Aeródromo tenía mucha actividad. La existencia de las Escuadrillas de Vuelo 407 y 902 le proporcionaban una intensa “vida” aeronáutica y, por consiguiente, se hacía imprescindible contar con los servicios necesarios: En primer lugar, una plantilla de Personal de  Servicio de Vuelo y Especialistas adecuada a las necesidades, y luego los servicios de Contraincendios, Combustibles, Torre de Control, etc.

 

Y cómo no, un lugar de esparcimiento y “avituallamiento”. Este era el llamado “Bar del Ala” o “Bar de Pista”, situado junto a la Torre de Control.

 

Hago ahora un breve paréntesis en la cronología de mis sucesivos destinos en Tablada, para hablar de un día grande en el Ejército del Aire y, por ende, en el Aeródromo. Me refiero a la celebración de la Festividad de Ntra. Sra. de Loreto, Patrona de nuestro Ejército y de la Aviación en general.

 

Aunque la Festividad propiamente dicha se celebraba el día 10 de Diciembre, los festejos comenzaban días antes. Se organizaban multitud de actividades. Concursos de carreras de sacos, tiro de cuerda, campeonato de fútbol entre las distintas Escuadrillas de Tropa, campeonato de dominó, y un largo etcétera. Incluso se montaba una plaza de toros portátil en lo que hoy es el Helipuerto donde  las vaquillas cedidas por algún conocido ganadero eran “lidiadas” por los atrevidos maletillas entre el regocijo de los presentes.

 

El día 10, al igual que en la actualidad, se celebraba el acto central de la festividad. El día comenzaba con la Unidad de Música recorriendo las calles de la Barriada interpretando “Diana Floreada”, anunciando a los vecinos el inminente comienzo de los actos que se iban a desarrollar en la explanada delante de la Capilla. Parada Militar y Santa Misa de Campaña. Era espectacular. En el momento de la Consagración la fuerza adoptaba la posición de “Rindan armas”.

 

Finalizada la Misa, la fuerza desfilaba ante la Autoridad que presidía el acto. Posteriormente, todos los presentes se trasladaban al Barracón habilitado al efecto, donde las Damas de Loreto habían montado una gran tómbola benéfica en la que, con la generosidad de todos, se recaudaban fondos para obras asistenciales.

 

Se servía una comida extraordinaria a la Tropa.

 

La asistencia a todos los actos era numerosísima, bien por propia voluntad o bien por la famosa frase inserta en el Artículo de la Orden correspondiente: “Me acompañará todo el personal militar franco de servicio”. Punto.

 

Por la noche tenía lugar la Cena de Gala. Dada la masiva asistencia, se llevaba a cabo en el Pabellón de Oficiales (posteriormente en el Club de Oficiales) y en el Club de Suboficiales. En ambos casos, se completaba sobradamente el aforo y los más rezagados en apuntarse se quedaban sin mesa. Se contrataban dos orquestas para amenizar la velada. El ambiente extraordinario. La fiesta duraba hasta altísimas horas de la madrugada. Al día siguiente, y al no existir entones “los asuntos propios”, los más “perjudicados” hacían rabona en el trabajo, con la  comprensiva benevolencia de sus Jefes. Eran otros tiempos.

 

Hubo unos años en los que se celebró la denominada “Feria del Soldado”. Consistía en montar una feria a imagen y semejanza de la de Abril de Sevilla. La organización corría a cargo de una dependencia que se titulaba “Recreo Educativo del Soldado” (RES), ubicada en las oficinas sitas en el arco que da acceso a la Plaza Capitán General Salas Larrazábal”.

 

En los alrededores del comedor de tropa y calles adyacentes, se montaban casetas de feria, en número igual a las Escuadrillas de Tropa existentes (Policía, Destinos, Grumoca y Reclutas), en cuyo montaje y exorno contribuía la Tropa de dichas Escuadrillas. Quedaban unas casetas preciosas. Se procedía a la elección de “Mister” y “Miss Tablada” Se contrataban actuaciones musicales para solaz y divertimento del personal de tropa, al que se autorizaba a venir acompañado de sus familiares. Los Soldados se lo pasaban fenomenal. Repito, eran otros tiempos.

 

Retomemos el hilo cronológico. Por pase a la reserva del Comandante D. Baltasar Pastor Calles, se me había nombrado Relator de cuantos actos se celebraban en Tablada, misión en la que permanecí veinte años aproximadamente. Juras de Bandera (4 al año), Tomas de Posesión de Generales y Coroneles Jefes de Unidad, Festividad de Ntra, Sra, de Loreto, Día de las Fuerzas Armadas, Exaltación de Virtudes Militares y un largo etcétera de diferentes actos. La verdad es que me sentí muy a gusto con esta misión durante el extenso período que la desempeñé.

 

En el año 1.986, y para cubrir  la ausencia temporal de la persona que ocupaba el cargo, me enviaron a la Secretaría Particular del General Segundo Jefe del Mando y Jefe del Sector Aéreo de Sevilla,  a la sazón  el General de División D. Lucio Recio de la Serna. Era el Ayudante de Campo el Teniente Coronel D. Juan Bernal Chacón. Hoy día estas dependencias las ocupa la Subdirección de Enseñanza.

 

Transcurrido un año, se incorporó de nuevo la persona a la que sustituía y volví a mi destino en la Plana Mayor del Aeródromo. Fue un período de tiempo enriquecedor pues me sirvió para conocer mucho el tema de Protocolo (Presentaciones y Despedidas, Audiencias, Relaciones con Autoridades Civiles y Militares, etc.)

 

En Julio de 1987 se me concede el ascenso a Brigada y, según la normativa de la época, quedo en la situación de “Disponible Forzoso”. Tocaba esperar y rezar para que en las sucesivas vacantes que se publicaran, hubiera alguna apetecible por cercana.

 

Por turno, me corresponde formar parte del Cuadro de Instructores del Reemplazo 4/87, como Jefe de la Quinta Sección.

 

Fue como retroceder en el tiempo, recordar mis orígenes. Otra vez el aire libre, la instrucción, las conferencias, ejercicios en el Campo de Tiro de la Pastora, ensayos para la Jura de Bandera. En fin, todo lo que conlleva  el instruir a los nuevos soldados. Me sentí muy a gusto, feliz diría yo.

 

En Diciembre de 1987, y para cubrir la falta de Suboficiales en el Sector Aéreo de Sevilla, la Superioridad dispone mi destino a dicho Sector, en concepto de “agregado”.

 

La Jefatura del Sector la ostentaba un General de División que era a su vez Segundo Jefe del Mando y Región Aérea. Su despacho era el que hoy ocupa el Subdirector de Enseñanza. Las oficinas estaban ubicadas en el local que actualmente ocupa la Farmacia Militar. Había también un Coronel (normalmente en situación de reserva), Las funciones que se desarrollaban en el Sector Aéreo eran las siguientes:

 

    • Autorizaciones de Vuelo de las compañías civiles (obre todo de fumigación) en el territorio del Sector (provincias de Sevilla, Huelva y Córdoba).

 

    • Establecimiento del horario de Arriado de Bandera en las Unidades del Sector.

 

    • Establecimiento del uso de la modalidad de uniformidad en las Unidades del Sector, según la climatología imperante.

 

    • Nombramiento del Servicio de Visita de Hospital destinado a conocer in situ el personal que se encontraba ingresado en el Hospital Militar para su comunicación a los respectivos Jefes de Unidad a la que pertenecían. Este Servicio se nombraba diariamente (incluso festivos) y lo realizaban un Oficial (Teniente/Alférez) y un Sargento/Sargento 1º. Se establecía un turno rotatorio entre los destinados en las Unidades  ubicadas en el Sector (Aerodromo de Tablada, Grumoca, Maestranza Aérea, Base Aérea de Morón y EVA n.º 3 Constantina). Se les proveía de un vehículo que los trasladaba al Hospital y, una vez realizado el Servicio, entregaban el correspondiente parte.

 

    • Y, básicamente, la misión primordial consistía en la atención al personal retirado, viudas y huérfanos ante cualquier necesidad que tuvieran. Así, se tramitaba la expedición de la Tarjeta de Identidad Militar de Retirado, durante el mes de Abril de procedía a la Revista de Armas (entonces el personal retirado tenía derecho a poseerlas), se tramitaba la pensión de viudedad a las que se encontraban en esta situación, la Tarjeta de Identidad de Viuda, las pensiones del Estado que pudieran corresponderle a los huérfanos, así como las pensiones del Patronato de Huérfanos.

 

 

Entre retirados, viudas y huérfanos, se gestionaba una “nómina” de más de seiscientos.

 

La desactivación de la Base Aérea de Jerez y Ala 22, trajo consigo asímismo la del Sector Aéreo de Cádiz por lo que el de Sevilla asumió las funciones de aquél.

 

Recuerdo el día que acompañé al Coronel Ojeda a la Base Aérea de Jerez para hacernos cargo de la documentación correspondiente al Sector. Me impresionó el estado de la Base tras su desactivación.

 

Me sentí muy identificado con este trabajo de ayuda al personal que había entregado los mejores años de su vida al Ejército del Aire.

 

En 1,988 se publican dos vacantes de Brigada en el ACAR Tablada y tengo la suerte de que me asignaran una. Fue  como si me tocara la lotería. Ya no me tendría que mover. Continué como “agregado” en el Sector.

 

La creación e implantación de las Delegaciones de Defensa supuso que las mismas fueran asumiendo progresivamente algunas de las funciones de los Sectores Aéreos, sobre todo en lo referente a la administración y gestión del personal retirado, viudas y huérfanos, por lo que el Sector quedó “vacío” de su misión principal.

 

La desactivación en 2.004, del Mando Aéreo del Estrecho supuso consecuentemente la de los Sectores Aéreos, por lo que se acabó mi “agregaduría”.

 

La Superioridad dispuso mi destino como Jefe de la Sección de Bienestar y Acción Social del ACAR, dependiente de la Secretaría de Personal. Me gustó mi nuevo cometido. La misión principal era atender al bienestar del personal de Tropa, que por aquel entonces ya era profesional.

 

Dependían de la Sección la Imprenta, Fotografía y Cartografía, y la gestión y administración de los Pabellones de Oficiales, Suboficiales y Tropa.

 

Fue pasando el tiempo y el día 14 de Julio de 2.008, se produjo mi pase a la situación de Reserva por edad, poniendo así fin a mi etapa en activo.

 

 

Pero no por ello me desvinculé de la que había sido mi segunda casa, el Acuartelamiento Aéreo de Tablada. Mi cargo como Hermano Mayor de  la Hermandad Castrense del Rocío durante muchos años hizo que mi presencia en el en el ACAR fuese diaria.

 

 

Aunque ya no ejerzo dicho cargo, raro es el día que no entro en el ACAR con excusa o sin ella.

 

Resumiendo. Obligado por las circunstancias, pedí destino a Tablada en 1975, con el firme propósito de regresar a Málaga en cuanto pudiera. Se me presentó la ocasión tres años después. Pero para entonces ya era tarde. El Acuartelamiento me había “enganchado” de tal forma y Sevilla me había “enamorado” tanto, que me fue imposible dejar esta bendita tierra en la que llevo ya 46 años de mi vida. Punto y…….seguido.