La familia de Manuel Morales le organiza una visita para recordar su etapa de servicio militar en la Farmacia

Los recuerdos de su juventud siempre pasan por el Acuartelamiento de Tablada. Manuel Morales Azuaga no volvía desde hace varias décadas al Acuartelamiento y su hijo, “que me quiere mucho”, según explica lleno de orgullo, le gestionó una visita para que recorriera los enclaves en los que fue tan feliz sirviendo a la Patria.

Manuel Azuaga vive desde hace muchos años en Madrid, en Torrejón de Ardoz, y explica que “es la primera vez que vengo a Sevilla desde entonces. Un regreso que me ha llenado de felicidad y agradeceré siempre”.

Estuvo en la Academia Militar de Farmacia en Burgos, en el Paseo de la Fuentecilla, “y cuando salí de allí me mandaron destinado aquí, a Sevilla. En Tablada estuve un año y medio, casi dos años, y a continuación me mandaron a Madrid, a petición mía. Cuando me licencié pasé a trabajar a Iberia Líneas Aéreas y allí estuve en los talleres de aviónica. He trabajado muchos años en la aplicación de la electrónica a la aviación, en los temas de comunicación, radares… unas funciones muy interesantes”, explica.

Respecto a lo que más le ha gustado, lo tiene claro: volver a sentirse dentro del Acuartelamiento. “Me ha hecho mucha ilusión ver la estatua del angelito. Antes le he dicho a un coronel: “Habéis cambiado esto sin mi consentimiento”, porque antes este monumento estaba delante del botiquín y de la farmacia. Me he dado cuenta enseguida”.

Siempre recordará su visita a Tablada desde un escenario en el que tampoco faltan los aviones. “Actualmente vivo en Torrejón de Ardoz y tengo la satisfacción de que los aviones F18 Super Hornet pasan por encima de mi casa todos los días”.